Quizás fue en la ducha, o en un karaoke o por simple azar, no se sabe; bueno quizás si se sabe pero yo no soy consciente, pero el día en el que Amy Winehouse decidió ponerse a cantar, muchas cosas cambiaron. No solo apareció en el mundo de la música una renovación de la música negra, sino que también apareció una renovación de aquellos que la hacían, y los blancos, de repente, tuvieron opción de ser escuchados.

Por otro lado, el multiculturalismo creciente que se ha asentado en Madrid, no solo tenía por qué resultar en que ahora los escenarios pertenezcan a gente de todas las etnias y lugares del mundo, sino en que también todos los géneros del globo pueden ser atrapados por los madrileños más pretéritos, y es ahí donde aparece Anaut, blanco, que nada tiene que demostrar a nadie, y que presenta su último disco Time Goes On.

El larga duración es el último proyecto del madrileño Alberto Palacios, y aunque personal, no personalista, por lo que también sirve para definir a la banda, que toca a caballo entre el soul y el rythm & blues clásico. Time Goes On junta la mejor esencia de los sentimientos de la música negra. En él aparece el sentimiento puro, nostálgico, repleto de la maravillosa palabra portuguesa saudade, aura que tanto se crea en el soul al captar esa belleza que se logra al cantar sobre la tristeza. Pero también logra la energía y el estado de ánimo de los ritmos más acelerados, a través de potencia propia, sumado al brío en común de coros acertados y a la banda que reclama un protagonismo colectivo.

Aunque hay canciones que buscan desvincularse de las etiquetas y se adentran en nuevos caminos, al final luego todo es volver al frenesí, con continuos cambios de ritmo que te mantienen ahí, enganchado, con una voz potente, que sabe ser fuerte y suave, sabe transmitir pena y a la vez energía y que se realiza en los momentos más complejos y de mayor intensidad.

Todas las sensaciones y sentimientos son temporales, nada deja de ser efímero por arraigado que esté bajo la piel, y la variedad que transmite Anaut te hace entender que de la misma forma que desciendes por un rápido hacia una catarata, en cuestión de segundos tu mente puede navegar en paz por aguas frágiles y, aunque para mi gusto, se nota que sobresale más en los rythm & blues más fieros que en el soul más reflexivo, este balance desde luego significa que en los directos habrá altibajos constantes muy bien combinados y que calarán en el público de la forma más honda posible.

Texto:  Diego Rodríguez Veiga (@diegoricks)