El ritmo, la frescura, la intención y la puesta en escena que Ogun afrobeat nos presenta en cada uno de sus directos es una autentica descarga de adrenalina: Pura, fresca y desvergonzada, cuasi poseída por las mismas llamas de satanás.

Inspirado por mi siempre curiosa nariz, recorro aún con la mente aromas y melodías endulzadas de viejas tierras, fragancias lejanas que se acercan y me prometen amor eterno y un afán aventurero sin limites.  Mientras, allí en mi cuarto de estar, Duke Ellington me retuerce el estomago y me saca una sonrisa como si un mañana no existiera. Justo en el fondo de aquella habitación perdida entre discos y calcetines descansa mi fiebre, explosiva dueña de aquella liberación de adrenalina y excitación vivida pocas horas antes, alguna noche ya lejana de Sábado.

Pocos son los estilos en el arte a los que se les designa instintivamente un artista determinado y no viceversa. Los es el Pop Art con Warhol, el fotoperiodismo con Capa, el Tango para con Gardel y, ya puestos en tema, sin duda alguna el Afrobeat con Fela Kuti, mentor, icono y creador del mismo, único progenitor de ese volcán sonoro. Así como es imposible hacer una crónica de un concierto de Afrobeat sin mencionarlo, igual de imposible es, entonces, estar en un concierto de Afrobeat sin que el fantasma “kutiano” aunque sea asome su cabeza a ver que es lo que pasa por allí. El caso es que este último sábado durante el concierto de Ogún afrobeat en La Boca club, no solo el fantasma de la enardecida figura nigeriana se ha presentado, sino así también todo una cúspide de fieles seguidores venidos directamente del mismo infierno. Por que claro esta, si en el infierno hay música (y claro que si la hay!!!), Fela Kuti es una de las pocas y privilegiadas bandas sonoras del mismo.

Ogún Afrobeat es una enérgica e intensa recarga de vitaminas para cualquier cuerpo/mente averiado. Consiguiendo a lo largo de todo el concierto un extraordinario clima de frenesí y lujuria en un  especie de constante equilibrio inestable en pleno estado de ebullición, manteniéndote siempre arriba, “high” como dirían nuestros primos anglosajones. Y aún ausentándose miembros del grupo, la banda cuenta con la suficiente confianza y sentido de pertenencia como para que pase desapercibido la guitarra de Carlos Leal o el genial barítono de Daniel Niño que forma ese cóctel de metales de irresistible contagio bailable.

 

Más allá de la parte musical, Ogún, fieles a la tradición del afrobeat, es mucho más que una banda de música. Entendiendo a la perfección esa dosis reivindicativa que siempre estuvo en la esencia misma del Afrobeat. Comprendiendo la música no solo como forma de entretenimiento sino como vía de expresión de las desigualdades sociales e injusticias varias.

 

El grupo nace, se cría y crece en el multiétnico barrio de Lavapíes, allí reside su centro de acción y se nota en cada una de las diversas nacionalidades del grupo. Y donde, sin ningún lugar a dudas (al menos para el que suscribe este articulo), es allí, en la diversidad de la banda, donde reside la autentica fuerza del grupo y lo hace completamente diferente a cualquier otro grupo de afrobeat nacional (además, obviamente, de la enorme calidad técnica de sus integrantes, claro esta). Quiero decir que la fuerza real de Ogun Afrobeat, no solo radica tanto en la potencia y elegancia de sus creaciones musicales, sino más aún, en la extraordinaria unión y conjunción de sus integrantes y de la conexión de estos para con el público, haciéndolo sentir parte fundamental de su éxito sonoro. Es gracias a este crisol que, tal vez, y manteniendo siempre esa potente base afrobeat, Ogún se arriesga a llevar a su música sobre diversos estilos provenientes de plurales territorios geográficos, tanto como una especie de “afro-bulería” o canciones con un marcado componente electrónico al igual que psicodélico. Música fiel a su esencia, fiel a su raíz (como bien explicamos en la reseña de su último disco), fidelidad entendida no como un símil a lo ya existente, “sino más bien, fidelidad para continuar unas bases, pero sobre todo, para seguir auscultando en esa reindivicación, exploración e indagación por la cual dio a luz al propio estilo”.

 

 

 

 


 

Imagen y texto: Iván lionel