Friogenia es “el estado en el que se encuentra una persona en el momento de dar un paso hacia algo importante en su vida”. Magnética lo ha dado con este segundo trabajo, un paso hacia la madurez. Probablemente sea la cosa más banal que alguien que escribe de música puede decir sobre el segundo disco de una banda, pero para demostrarlo bastaría haber estado este viernes en la Moby Dick de Madrid. Para escuchar los temas de su primera fatiga, Maida Vale, mezclarse con los de Friogenia, ver la complicidad musical entre Aksel e Israel, los dos líderes de la banda, fluir sobre el escenario con la facilidad con la que se arrastraron, en alguna noche de verano, por las calles de Leganés.

Porque la de Magnética es la historia de dos amigos que crecen juntos, aman la música tanto que un día les da por escribir canciones. No es difícil entender, pues, por qué los acordes se intercambien con la sencillez de un discurso bajo una farola, mientras las letras parecen salir de una sola voz.

“Esperamos que disfrutéis del viaje”, decía Israel al presentar las canciones del nuevo disco. Y ya daba la idea de lo que estaba por llegar: temas elaborados y reflexionados, introspectivos, a rato inquietantes. “¡Muy inquietante!”, llegan a gritarle desde el público, un Moby Dick Club casi lleno que no se atreve a sulcar el metro y medio que le separa del escenario. Será que a Mangética hay que escucharlos con distancia, hay que mirar desde fuera un viaje en el que el fil rouge es la marca sonora común a todos los temas, algo que pocos grupos consiguen mantener vivo sin aburrir.

La cercanía llega con temas ya conocidos, como ‘Insignificante’, aunque cuando más se disfruta es viendo las aportaciones de las  nuevas incorporaciones (Alex Riquelme a la batería y Javibu Carretero al teclado) convertirse en sonidos tangibles sobre el escenario. Las pocas partes instrumentales, un guiño a señores como Muse, son la guinda a la presentación de un disco mucho más potente en vivo que sobre CD.

Lo mejor: las buena sintonía entre los dos componentes principales de la banda, que contagia fácilmente al resto de la formación. Y su página web.

Lo peor: ¿una cerveza por 5 euros después de haber pagado 7 por la entrada?