[su_heading size=”20″ margin=”0″]La banda, mezcla de una delicada combinación del blues de Slim Harpo, Loonie Brooks y Tabby thomas, entre otros -Lousiana en estado natural-, combinándolo con ligeros toques de R´n´B y algunas pinceladas country, recrean un blues compacto, ligero y muy armónico.[/su_heading]

 

[su_dropcap]S[/su_dropcap]e presentaban Gatos Bizcos dentro de la fiesta del 2do aniversario de vida de la sala El Intruso. Sala que felizmente hace ya dos años que nos ofrece una programación, con bandas emergentes y orientada a la música negra, de lo más variada y atractiva. Subiéndose al escenario con marcada elegancia y perfecta impuntualidad blusera, Gatos Bizcos, aquellos “personajes” (como bien se definen ellos mismos) que comenzaban sus andadas haciendo de banda soporte europea a nada menos que Eddie C. Campbell, continúan hoy en día realizando su honesto blues y de camino ya de su segundo disco.

Gatos Bizcos se mueven dentro de un estilo como el blues, que aunque ya poco desangre por su prosa como antaño, consigue con grupos como este que aún el presente resista ante su propio fantasma del pasado, consiguiendo salir fortalecido entre el nostálgico existencialismo blusero y la fuerza, rabia y vigor del mismo. Una crisis, tal vez, tan profunda como el aburguesamiento e inapetencia del rock, que solo podrá ser solventada por la misma esencia “rebelde” y necesidad de expresión por la cual dicho estilo ha sabido marcar grandes huellas en la historia de la música contemporánea.

Es así, entonces, que Gatos Bizcos desde el minuto cero de subirse al escenario largaron una batería de éxitos de blues y R´n´B junto a temas de su más que recomendadísimo primer Lp (“I can´t Belive My Eyes”) y algún adelanto de su próximo disco, a punto de estrenar. Los Gatos Bizcos presentan un directo muy preciso y disciplinado y, aunque por momentos corra cierto aire monótono en el escenario, rápidamente se encargan de eliminar todo vestigio de rutina escénica con un majestuoso solo de armónica o punzante punteo de guitarra. Es una banda que se reconoce en su conjunto, sólida y uniforme, escapando en todo momento a aires de virtuosismo individual, creando así una atmosfera cálida, amistosa y de gran empatía.

 

 

 

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