[su_heading size=”20″ margin=”0″]Hablar de Patax es alejarse bastante de esta vertiente de unificación de ritmos y estilos, y que donde en su gran mayoría de momentos, logran realizar un sonido mucho más personal y autentico de lo que se escucha por lo general[/su_heading]

 

[su_dropcap]E[/su_dropcap] n varias ocasiones hemos hablado desde aquí sobre la inexistente pureza en la música. No hay pureza en algo que proviene de la mezcla, de la conjunción y de la diversidad de ritmos, instrumentos, sentimientos e historias pasadas. En los últimos años asistimos a una tormenta de fusiones cuales solo pocas han conseguido dejar marcada su huella mientras que otras muchas se han limitado a convertirse en una fiel farsa de las primeras.

La noche arrancó primeramente con la banda de Jazz-Rock Progresivo, Glazz. Trío andaluz que envuelve al público en recónditas y trepidantes melodías y texturas sonoras, capaces de convertir en pocos segundos un escenario de rock en una cueva flamenca, gracias, y junto, a los maravillosos movimientos que regala al público la bailadora flamenca Lucia Ruibal;extraordinaria conjunción de música y danza ejecutada con maestría.

Presentaban su último trabajo, “Circo Eléctrico”, que desde aquí recomendamos ampliamente, auto-producido al igual que el anterior bajo su propio sello “lo suyo”. Trabajo al que adhieren a su sonido anterior un barniz aflamencado de un gran matiz y muy bien acentuado y distribuido.

 

[su_quote]Sensaciones de exenta calma cubren extensos transitares que se mezclan entre ataques de sudor y éxtasis cuando el gran bajo de Daniel Escortell marca las pautas del juego con temperamentales ritmos y donde la inquieta guitarra y amplia gama de sintetizadores de Jose Recacha se anima a desmarcarse de la estética propuesta hasta el momento [/su_quote]

 

Glazz, como cual cuenta-cuentos, nos adentra en una adrenalínica narración de alguna que otra excitante y enigmática gran fabula. Todo acompañado del batería y percusionista Javi Ruibal, consiguiendo en tramos más que acompañar, conducir a la banda. Extraordinaria propuesta y extraordinaria puesta en escena de este grupo que disco tras disco, lo vemos cada vez más consolidándose como referencia dentro del panorama musical progresivo.

Luego de desarrollar Glazz todo su poderío armónico y el maravilloso regalo de dejarnos disfrutar junto a ellos a un, como siempre, grandisimo Javier Ruibal en los escenarios, se sumo al encuentro Patax, ocupando todo el ancho del gran escenario de la sala Galileo Galilei junto a invitados de verdadero lujo.

La banda liderada por el particular percusionista Jorge Perez Gonsalez derrocha en sus primeros temas arte y calidad por doquier. En compañia de una especie de “dream team” de la escena madrileña formado por Federico Lechner al piano, Marcos Collado a la guitarra, Roberto Pacheco y David Carrasco en los metales, (además de los ya integrantes habituales de la banda, es decir, Carlos Sanchez en el bajo y Valentín Iturat en la batería), comenzaron con una fantástica demostración de jazz latino, demostrándonos de como la mezcla de estilos, bien echa y con extraordinarios ejecutores, es un gozo perpetuo. De como, la verdadera y original unión de estilos, difiere a mares del barato encaje a la fuerza y sin rigor que muchos nos acostumbran cotidianamente.

Patax, con la excusa del jazz a la cabeza, acaricia diversos palos haciendo un espectáculo muy coral de innumerables formas y elementos musicales. Juega con la idiosincrasia de la fusión y se ríe de los esquemas preestablecidos, ya estructurados. Viendo así un resultado indudablemente contemporáneo, muy abierto, como un enorme y fuerte árbol en pleno campo abrazado por largas ramas. Tal vez, a lo largo del concierto, de tanta savia derramada sobre tantas hojas, lentamente se va diluyendo la esencia misma del grupo, mezclando su extraordinaria originalidad y puesta en escena con lo tosco y trivial del mercado.

Lamentamos que tanta calidad unida en un mismo escenario no se haya podido explayar, tal vez, como bien sabemos que saben hacerlo. En algunas ocasiones, el dicho popular es sabio y más eficaz que nada a la hora de retratar nuestros sentires, conduciéndonos a las mejores respuestas, por eso el que mucho abarca, poco aprieta, creemos que es tal cual nuestro pensar acerca del, sin duda alguna, gran proyecto de Patax visto ya el directo de la noche del último miércoles en la madrileña sala. Justamente porque uno conoce la extraordinaria calidad de aquellos músicos que esperamos, con el tiempo, consigan poder exponer en un escenario todo el potencial que tienen y no dejarse llevar por un mercado que cada vez más desea eliminar nuestras diferencias, queriéndonos uniformes y poco pensantes. Porque calidad y buena música, precisamente no les falta.

 

 

 

 

 

 

 [su_heading size=”18″ margin=”0″]Conoce más de Glazz y de Patax[/su_heading]