“Soy un guitarrista de mierda pero Zanetti me quiere a mí. Soy un diamante en bruto: me pulirá, me convertirá en un músico, en un verdadero artista. Soy una servilleta arrugada y con él me trocaré en mantel de Manila, en estrella, en encantador de serpientes, en un auténtico capo.”

 

Zanetti es un genio de la música. Y un borracho de tres al cuarto. Sabe tanto que ya no sabe ni lo que dice. Pasa las noches, tras los conciertos, deambulando alrededor del escenario.

Zanetti y su instrumento. Zanetti y su ron con cola. Zanetti y su re-fa-do-mi. Zanetti y sus lecciones de vida balbuceantes. Zanetti y su farlopa cortada del búlgaro de la esquina. Tengo que esnifarla por educación, pienso, porque soy un caballero y me enseñaron a no rechazar las invitaciones. Estaría en mi casa tranquilamente durmiendo pero, ¡Qué lejos que está ! Y aún agoniza la cerveza que queda en el fondo de mi vaso. Asiento a Zanetti que me mira con ojos nublados y no espera una respuesta en su interminable desfile de palabras encadenadas sin sentido.

Zanetti el que tocó con los grandes, el maestro absoluto de la música, el borracho empedernido. Si se me pasa por la cabeza tocar en otra banda que no sea la suya me cortará en pedazos y se los mandará a mi madre por correo certificado. O, lo que es peor, se los dará de comer a los patos radiactivos del Manzanares.

Veo colillas descendiendo por un improvisado riachuelo a uno de los lados de la Gran Vía. Me siento a observarlas y empatizo con ellas. Pienso que eso somos nosotros: colillas en el asfalto. Y que en cualquier momento los servicios de limpieza se encargarán de quitarnos de en medio. Porque la noche es dura y no perdona. Porque tarde o temprano se hará de día, y la gente decente que levanta este país no quiere saber nada de la gente como tú y como yo, Zanetti.

Tú y yo, Zanetti, colillas en el asfalto.

Texto:  Mario Boville       /       Dibujo: Tordezailart



El Colgado - confesiones de un músico subterráneo

El Colgado – confesiones de un músico subterráneo