Con una muy buena afluencia de público, la tercera cita grande del ciclo MadTown Days nos presentó a Cosmosoul, que consolidan con esta actuación su posición dentro del panorama negro, y dió esa noche también la alternativa a Youthness, una formación nacida en el circuito de las jam-sessions que es una muestra muy palpable de la nueva hornada de músicos que empiezan a labrar su carrera en este terreno.

 

Youthness se plantaron en el escenario con la valentía necesaria para enfrentarse a un exigente recinto donde el público está mostrando su fidelidad a grupos ya consagrados. A pesar de su juventud, a la que hace referencia su propio nombre, defendieron unas buenas composiciones con influencias de rock progresivo, reggae, funk y algunas que otras pinceladas más que coloreaban unas canciones que tenían la virtud de contar lo que querían de forma muy clara, sin más florituras de las necesarias y con capacidad de conectar con el que las escuchaba.

Eso sí, siempre a lomos de Jay, que con su guitarra colgada al hombro y su versatil voz demostró que, si le dejan, se puede comer lo que le pongan por delante. Ganas y maneras no le faltan al menos. Y es que quizá no estuvo acompañado del todo por el resto de músicos en cuanto a entrega y actitud, aunque fueron todos solventes y demostraron una musicalidad que puede traer buenas cosas en el futuro. Hubo menos momentos álgidos que en sus habituales actuaciones como banda de improvisación, pero dejaron una buena sensación con esta faceta menos conocida.

En el caso de Cosmosoul, que también tienen mucho callo tanto juntos como por separado en el mundo de la jam, la diferencia es menos apreciable, habiendo sabido aprovechar las tablas que da manejar a un público que (como en su cita de los Domingos en la Sala Barco) siempre exige un nivel de intensidad muy alto y combinándolo inteligentemente con su propuesta propia. Puede que no todo el mundo conecte con el mood de los sonidos soul actuales, pero ellos lo defienden a base de la busqueda de un sonido pulcro, elegante e identificable que acaba ganándose el respeto de los presentes, seguidores del estilo o no. Aunque la verdadera gracia de la banda aparece cuando, aún llevándonos a su terreno, juegan con la universalidad de la música y nos invitan a un viaje global por los diferentes ritmos y texturas del planeta.

Cosmosoul no sólo son una fachada que vende multicultulturidad, realmente juegan a importar sonidos y presentárnoslos en un cocktail que no pierde homogeneidad en ningún momento. Es ahí donde personalmente yo les prefiero, cuando son más “Cosmo” y no tan “Soul“. Aunque, eso sí, se nota que Alana con cada vez más control sobre su voz y soltura en el escenario, deja un poco de su alma en cada interpretación, no siendo una tarea fácil pasar por tantos registros y resultar convincente en cada uno de ellos.

De esta manera jugaban con el acelerador, conduciendo por pasajes más tranquilos que contentaron a los cuerpos más apaciguados y llegando a momentos de más fuerza, destacando las revisiones de varios temas ajenos, que pusieron a la gente a bailar. También hay que destacar lo en serio que se toma esta banda el concepto de espectáculo, algo que forma parte del proyecto desde el momento de su nacimiento. Da la impresión de que para Cosmosoul la estética y los golpes de efecto son tan importantes como la música que interpretan, siendo una de las mejores muestras en directo en cuanto a preparación del show se refiere.

Su imagen, planta y proyección sobre el escenario ha hecho que rápidamente el público haya podido identificar a sus 5 miembros, con un rol perfectamente definido en cada uno y que tanto les está ayudando a ganarse su reconocimiento en la escena. Porque Cosmosoul tienen la facultad de no sólo sonar bien si no además lucir muy bien encima de cualquier escenario. Si a eso le sumamos el cuidado al elegir sus setlists y que en cuanto encuentran la oportunidad se rodean de buenos colaboradores para darle color y dinamismo a sus conciertos, tenemos la ecuación perfecta para conseguir un espectáculo que apunta alto y que está consiguiendo, poco a poco, abrirse hueco en la escena mundial.

Puede que sea por las diferentes nacionalidades que conforman la banda, pero está claro que Cosmosoul quieren mostrar su música sin pensar en fronteras y ese pensamiento es su mayor motor.

 

Texto: Arturo Jímenez Calvo   /   Imágenes: Iván lionel