[su_dropcap]D[/su_dropcap]aniel tiene un ligero acento gallego. Es de Vitoria, pero lleva en la tierra del fin del mundo desde cuando era muy pequeño. Casi desde la misma época en la que empezó a acercarse a la música. De los gallegos parece haber adquirido algo más que la tonalidad del habla. Es introvertido, mientras toca mira fijamente a las cuerdas de su guitarra, encerrado en sus pensamientos.

Su música llena cada esquina de un patio interior de la Ribera de Curtidores («la calle del Rastro», frontera entre La Latina y Lavapiés), bajo las miradas atentas de los viejos tenderos. Poco a poco se asoman a las puertas de sus negocios que huelen a madera cuidada. Nada parece poder alterar la tranquilidad de una esquina tan alejada del ritmo de la capital, y cuesta creerse que miles de personas desborden esas calles todos los domingos del mes.

 

 

«Al decir adiós» es el tema que elige tocar para Frecuencia Urbana. Significa mucho, para él: «lo escribí en un momento muy complicado» -nos cuenta después de la grabación- «Acababa de volver de Londres y en una misma semana murieron dos familiares míos». Daniel Minimalia tiene 28 años. En 2012 ha publicado su primer disco en solitario, Cuentos Sonoros (escúchalo en Spotify) en el que se encuentra el tema arriba propuesto. A pesar en el estudio haya tenido solo la ayuda del productor Sebastián Mato, en su gira cuenta con una banda de seis músicos. El martes 29 de enero se exhibe en la Sala Clamores de Madrid.

 

 

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