“Pero mucha gente no conoce el lado subterráneo del músico. No conoce las horas de estudio, los sueldos absurdos, las resacas interminables, las negociaciones con dueños de garitos puestos hasta las cejas de farlopa, ni lo duro de hacer calle, y toda esa vorágine de calendarios y de giras en las que la vida se convierte en un eterno sábado en el que donamos nuestro hígado para que la música siga sonando desde las entrañas de la tierra a través de nuestras gargantas y nuestros instrumentos.”

 

Se habla frecuentemente de los músicos como seres privilegiados. Mitos con facultades sobrenaturales que viven peligrosamente y saborean las mieles de la existencia con más intensidad acaso que el resto de los mortales. La gente envidia a los músicos: folladores natos, amos del cotarro con barra libre en la fiesta de la vida, sacando sus instrumentos dondequiera que van y llevándose a las chicas, esas chicas que coleccionan penes de músico como cabezas de ciervo en su salón (esto también es aplicable a las mujeres músicos, ¿quién no ha empezado a ver atractiva a una chica “normalita” en cuanto se sentaba en el piano y comenzaba a tocar?). La música, esa medicina y alimento del alma que tanta alegría trae a nuestros corazones…
Por eso quiero dedicar este primer artículo a todos los músicos de este planeta. A los aficionados, a los profesionales, a los que aman el arte y lo sienten con sinceridad y respeto. Aquí se va a hablar de música y de todo lo que la rodea. Adornada con historias trágicas y cómicas, algunas más o menos inventadas, algunas más o menos reales, pero todas ellas auténticas de un modo u otro.
También se la quiero dedicar a toda la panda de hijos de puta que están en la alcaldía de Madrid: todo ese equipo de hienas que tanto trabaja para sumir nuestro trabajo en el onanismo; también a toda esa pobre gente que confunde música con ruido y prefiere el sonido de la cortinilla de Sálvame Deluxe al rasgueo de una guitarra, ésos que se apostan en los balcones de la ciudad con cubos de lejía y miran al humilde músico callejero como a un delincuente, ésos que llaman a los maderos en cuanto tienen la oportunidad.
Ellos no saben que sin la música no podemos vivir, que ella nos alimenta y nos da la vida, y que a pesar de todo la música seguirá sonando.
Para terminar os dejo, con fines didácticos (porque siempre hay algo nuevo que aprender, amigas y amigos) los 10 mandamientos del músico. El que no los cumpla irá al infierno, donde escuchará una canción de Manu Chao en bucle como escarmiento durante el resto de la Eternidad.

 

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DEL MÚSICO SUBTERRÁNEO

  • Respetarás la música sobre todas las cosas.
  • No mencionarás a Frank Zappa en vano.
  • Honrarás a la melodía y al arreglo.
  • Santificarás tus whiskys.
  • No tocarás obligados impuros.
  • No fusilarás temazos.
  • No robarás arreglos (a tu vecino).
  • No dirás falsos testimonios (excepto si se habla de caché).
  • No consentirás el desafine y la arritmia.
  • No codiciarás los bolos ajenos.

 

Texto:  Mario Boville       /       Dibujo: Tordezailart



10 mandamientos de un músico subterráneo (Por Tordezailart)

10 mandamientos de un músico subterráneo (Por Tordezailart)