Una tarde pre-invernal en el corazón del barrio de Vallecas ha hecho de marco para pasar un rato con El Chirly y que nos cuente sobre esta nueva aventura que se está embarcando.

Miguel Rubianes, tras diez años con la guitarra bajo el brazo y luego de una fuerte, agotadora e intensa experiencia dentro del grupo Swingdigentes, decide ahora liderar este nuevo proyecto rompiendo con su anterior versión de cantautor bizarro. En “En la bahía de Arguín“, nuevo Ep que presentará el próximo jueves en el Tempo club, El Chirly camina dentro de “callejones, naufragios y oscuros puertos” para dar forma a su dark tango que, “más allá de un sentido estético, es una forma de como sentir el mundo y un lugar donde estoy a gusto“. Un disco conceptual dentro de una época donde las canciones sueltas reemplazan a los discos, ese es el gran desafío que se propone Miguel.

Aún tan reciente todo como para reflexionar sobre lo vivido y su transcurrir como músico profesional, habla de su proyecto con ilusión y gran dedicación. Entendiendo (o aprendiendo a entender), que la música es, ante todo, un oficio. Donde en el trabajo se encuentra la creatividad y no en “pequeños brotes“: “Es todo parte de un mismo aprendizaje, trabajar duro y ser constante. Currar, currar y currar. Escribir, escribir y escribir. Y producir, producir y producir. Y no parar en ese proceso que dura toda una vida…”