Que la ciudad de Madrid sea una de las capitales, puede que del mundo, de la música negra, no es ninguna afirmación en falso. Sobre todo si medimos este hecho dentro de los parámetros del soul. Uno de los grandes grupos que confirman la regla, sin ser una excepción, es Freedonia. Su segundo larga duración, Dignity and Freedom sirve a la escena madrileña para seguir creciendo en este ámbito así como a la banda como cemento para consolidar unos cimientos que ya llevaban algunos años construidos.

Aquí, en el disco, podemos apreciar la variedad. Nos encontramos con unas canciones de ritmo más rápido, otras de lenta ternura; una especie de diferencia entre follar y hacer el amor, pero todas ellas con un sentimiento puro, inmaculado, que se confirma a sí mismo sin necesidad de ninguna otra prueba.

Dignity and Freedom es el resultado de la complejidad musical de diez artistas, que saben darle versatilidad e importancia autónoma a cada canción, con un soul altamente influido por los vientos, especialmente aquellos provenientes del jazz. Son capaces de mantener una esencia de los años 60, o primerísimos 70, pero sin llegar a sonar a “esto ya lo he escuchado antes”, aportando frescura, quizás en las mezclas y aportaciones de otros estilos como el funk o el blues, o quizás en las formas llevadas a cabo.

Una de las partes más potentes de la banda, y del Lp por extensión, es la voz principal, que logra enamorar porque es una voz antigua que conlleva reminiscencias pero que además está acompañada por algo nuevo que logra excitar los sentidos más selectos. En ocasiones, aunque siendo sinceros no le hace falta, se ve reforzada por coros que nos llevan a una etapa góspel o del blues más primerizo, cantando temas de corte social con mucho contenido de fuerza, de identidad, de amor, de vida en estado puro, crudo y bello.

El disco cala en uno de diferentes formas, la primera es estrictamente músical, de la superficie, por los sentimientos que evoca y que afloran gracias a lo sonoro. La segunda forma, tiene un carácter de esperanza, de buena noticia, por el contenido de las letras y por poder ver que un género antiguo, que no viejo, sigue evolucionando hacia el futuro gracias a gente como Freedonia.

 

Texto: Diego Rodriguez Veiga (@diegoricks)

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