FU_AGOSTO2013

La confusión augura un caos. Un cambio de rumbo dentro de las perspectivas erróneas y acertadas (alguna que otra) que nos ofrece este presente marchito de rabia, de bronca sumergida en las garras de una impotencia que cada día se envalentona más y nos despierta sacudiéndonos los morros cada mañana al leer los periódicos.

Algunos, comienzan a entender, muy de a poco, de que va todo esto llamado mundo, estado y/poder gobernante. Golpean la puerta aquellos (nosotros), hijos de un futuro previsible y castigador, ya no de victimas ni victimarios, sino de una acción de resurgimiento, de grito y lucha. Con gobiernos preocupados por el “control” de leyes injustas y no de su justicia misma, ni mucho menos el replanteo de políticas erróneas . Con criminales adjetivados como “lideres”. Gobernantes que con el miedo por bandera asustan a su pueblo y desvían la atención inventando algún enemigo en común para poder ellos continuar con su lista de pecados legales sin que nadie se entrometa, alejando cualquier atisbo de interés común o de eso que alguna vez no solo se llamó, sino que se ha echo ver, “interés ciudadano”. Y el país, mientras sangra la misma vieja herida, cae lentamente a pedazos. Desconfiamos de la ley y nos aferramos a la trampa, desordenandonos, y así captarnos mansos, calmos y vigilados. Las empresas, más poderosas que los Estados, presentan una ganancia producida únicamente a través del robo y el fruto de la codicia, manzanas podridas que todos los días hemos de comer.

Así y todo, seguimos (por qué no?) en la correcta dirección. El instante previo, en la razón que nos demora. Entendiendo, muy lentamente, que la inacción ya ha comenzado a sudar, a derribar estúpidos mitos y a ejercer un pensamiento del hacer, aunque de nada valga y/o nada aparentemente se gane. La ganancia económica o temporal de cualquier acción jamas se vera intimidada por una ganancia moral, o al menos, la satisfacción de intentar aportar tu propio grano de arena.

Es por ello que, desde Frecuencia Urbana, seguimos con la muestra de música emergente de la ciudad. Ofreciendo nuevas y alternativas propuestas musicales a lo atestado que encontramos al circuito comercial del mismo. Reivindicando, además, un espacio dentro del marco urbano, libre y gratuito donde poder crear, difundir y promover el arte, no como negocio de pocos, sino como medio de expresión y entendimiento para muchos.

 

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