“…Vuelvo a despegar, y a seguir los pasos de quienes tiempo atrás escaparon de la red. Dime si es verdad que aún hay tanto por saber. Cien caminos van y otros más por recorrer…” (Grifo y Gas – “Entrar a Matar” – Playa Cuberris)

Playa Cuberris presentó su nuevo trabajo, “Entrar a Matar”, el pasado sábado en la sala Sol. Un trabajo sólido acompañado de un potente directo y que, continuando con la senda de su primer Lp, han venido otra vez a ofrecernos su corazón.
Nos recordaba Carlos Cartañeda en Las Enseñanzas de Don Juan lo importante de la elección de un camino, “cualquier camino que tenga corazón” para ser más precisos. “Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna parte. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte; el otro te debilita.”

Tal premisa parece haber sido la elegida por la gente de Playa Cuberris, quienes hace cuatro años debutaban con “Bienvenidos a ningún lugar”, titulo hermanado con nuestro maestro Don Juan. Allí, en ese albúm debut, letra y música parecían seguir con las mismas inquietudes, las mismas preguntas y respuestas de aquellas dichas enseñanzas.

El camino recorrido, ya cuatro años despues; complejo, impreciso, duro pero a su vez honesto e inflexible, hace que esta banda parezca saborear cada uno de sus temas de una forma especial a medida que los van escupiendo por el escenario de la sala Sol. Y me refiero a escupir porque cada una de las canciones parecen ser una bola de lava lanzadas por el volcán interior de cada uno de los cuatro miembros del grupo y que estallan frontales en la cara, y sobre todo caderas, de los espectadores. Temas puros de rock (con todo lo que ello implica y lo desgastado ya de la etiqueta), que rondan alrededor de los tres minutos y con algún medio tiempo entre medias. Contundentes, agiles, desvergonzados y sin ningún enredo ni exceso de adorno “post-rockero”.

Seguramente, tal vez, mucha de la culpa de este sonido que por gran momento llega tan bien conseguido a nuestros oidos, tenga que ver con Eduardo Molina, productor del reciente estrenado disco. Encontrando, sin perder fuerza ni frescura, un sonido mucho más ajustado, preciso y actual. Cercano al rock americano, de modernos y pegadizos estribillos pero con la esencia ya made in Cuberris, dejando el corazón en cada palabra y en cada nota como ya nos lo enseñaron en su primer Lp.

Sabemos que el camino no es fácil. Sabemos que las espinas que nos dejan las supuestas rosas de la vida del músico son filosas y abundan en cada paso. Que lo complejo no es seguir como sea, sino continuar con lo andado. Más aún en un país donde la cultura es ocio y donde el rock, en muchos casos, es más estética y pose que actitud.

Playa Cuberris ha conseguido aferrarse a su camino de una forma casi animal. Para morir queriendo ser libres, es necesario caminar. Por que “la única prueba que vale es atravesar el camino en todo su largo. Y por ahí recorrerlo mirando, mirando sin aliento.”

Texto e imágenes: Iván Lionel

 

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