[su_heading size=»20″ margin=»0″]Una numerosa y alocada banda que, manteniendo el espíritu de antaño, le imprimen una recargada energía y una liberación un tanto anárquica sobre el actual panorama cultural. Peleando por una autentica y digna manera de expresión artística que no rompa con el pasado, sino más bien, con la necesidad de estirarle la mano para que el recuerdo no caiga en un olvido perdido de dirección que hace equilibrio en obsoletas estructuras, donde la memoria, es algo más que aburridas anécdotas de abuelo.[/su_heading]

 

[su_dropcap]L[/su_dropcap]a modernidad, la genuina, no será la que vemos repetirse cotidianamente en viejos parámetros para implementar nuevas estéticas ya degradas. Sino, seguramente, será aquella que consiga transgredir e implementar nuevas representaciones y formas, creando así nuevas estéticas y reiventando, a su vez, aquellos viejos parámetros. Descubriendo nuevas vías de desintoxicación social.

El swing, rama del jazz que allá por los años 20´ rompía barreras tanto rítmicas como expresivas, y que curiosamente muere pocas décadas más tarde coincidiendo con la depresión económica y la imposibilidad, así, de mantener numerosas orquestas (el eterno encuentro entre presente y pasado), es el mismo que hoy, casi un siglo después, encontramos en la esencia musical y estilística de Los Swingdigentes.

Es así como vemos entonces, al igual que en los años 20´ó que en aquellos movimientos revolucionarios de los años 60´que se dedicaban a rechazar formas autoritarias de ejercer el poder, como hoy en día, los swingdigentes no solo comparten una vocación artística cargada de sustancia política sino que se adentran empapándose en ella. Ya que debido a sus circunstancias que fueron rodeándoles como banda, lo quieran o no, son mucho más que un grupo de música. Es entonces gracias a este fracaso político en el que nos encontramos, de los políticos y de la propia política con las que nos pretender fornicar día si y día también, que van surgiendo nuevos espacios, formas y caminos. Creando, como es el caso de esta banda multicultural en medio de una época de frénetico «progreso», globalización y otros flujos y espermas, nuevas vertientes de expresión que rechazan rotundamente «lo que hay«. Entendiendo a la perfección que la inacción es también una manera de acción y que esta, al igual que el silencio, nos hace cómplices y presos políticos.

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Nos encontramos con una banda que con pocos años de vida pelean por su propio destino, y que como bien nos recuerda Milán Kundera, «…Somos profundamente responsables de él, y no así él de nosotros». Justamente ahora esta en nosotros mismos apoyar toda esta oleada emergente de artistas que, alejados de la subvención pública, buscan hacernos dar cuenta que la fuerza radica en el entusiasmo, y que este es capaz de llenar estadios de fútbol, salas de conciertos, plazas, detener la corrupta construcción de boulevares y/o, hasta incluso, derrocar presidentes y reyes. Empezando desde el lugar donde hasta hace «tres días», en este país, se luchaba por estar libres y en paz. Y donde hoy, luego de conseguirlo, cada vez más difícil es estar en él libres y en paz: LA CALLE.

Los swindigentes ya han comenzado a dar sus pasos, nosotros los apoyamos en la medida que más podemos desde aquí, comprometiéndonos con su proyecto y con todos aquellos proyectos alternativos en los cuales nos sentimos identificados. Cada uno, a su manera, sabrá como apoyar estas iniciativas. De que forma y cuan comprometidos con la cultura y/o con la gente que nos rodea estamos o queremos estar.

 

 

 

[su_heading size=»18″ margin=»0″]Conoce más de Swingdigentes aquí[/su_heading]

 

Aquí encontrarás todo sobre su proyecto de Crowfounding para grabar su primer disco en la calle.